Los más jóvenes a lo mejor no recordáis una mítica serie llamada Expedientes X, donde dos agentes del FBI trataban de resolver misterios relacionados con el fenómeno ovni. Si hubieran seguido con la serie seguramente habrían terminado por hacer un capítulo sobre Ibiza y la localización de una de las escenas habría sido filmada en la llamada “brújula para ovnis”.

Cerca de la mansión de Guy Laliberté , fundador del Circo del Sol, en Cala Llentía, se encuentra un círculo de 13 gigantescos monolitos de basalto. El monolito sobre el que pivota el resto tiene 20 metros de altura y en su cima brilla un baño de oro de 23 quilates. Laliberté encargó al artista australiano crear su Stonehenge particular entre su lujosa villa y el islote de Es Vedrá. Con esta obra pretende representar el movimiento de los planetas alrededor del sol y como dato curioso cada columna está alineada siguiendo la sucesión Fibonacci, en la que cada número resulta de la suma de los dos anteriores.

Además de una función estética y artística, la brújula sirve para un propósito mayor, orientar a las naves espaciales que sobrevuelen Ibiza. Porque la historia de avistamientos en las pitiusas llegó a su punto álgido en 1979, cuando un avión tuvo que ser desviado al aeropuerto de Manises después de que el piloto avistara unas extrañas luces rojas. Tal fue el revuelo causado, que el asunto terminó siendo estudiado en el Congreso de los Diputados. 

Cala Llentía esconde otra obra de arte misteriosa cuyo autor permanece en el anonimato. Dos puertas frente a frente desde la que se divisa Es Vedrá. Simula una habitación cuadrada sin paredes, con motivos árabes grabados en el suelo y en las puertas. En una de ellas la mano de  Fátima, amuleto el cual, un símbolo asociado a la diosa Tanit en el norte de África.

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