Con la abrupta llegada del Hippie Money, vamos a dedicarle este post a esos espíritus silvestres que han puesto nombre a la nueva divisa. Se trata nada más ni nada menos que de unos folios pintados con rotulador rezando alguna cantidad (5, 10, 500…) que en términos de ‘valor’ es equiparable al euro. Y ojo, que en algunos locales de Ibiza ya
están empezando a funcionar. La cosa es que a lo mejor llevas un par de bolis y te puedes marcar unas birras por la patilla. A Bruselas le enfada esto.imagesAl finalizar la guerra mundial, los jóvenes de familias acomodadas se lanzaron a la carretera en busca de aventuras, experiencias, jazz, drogas… Eran los beats, los chavalines de los años 50 hartos de la aburrida rutina social. ¿Os acordáis de los padres de Flanders? Ellos eran beats. Con los 60, el movimiento beatnik dejó paso a los hippies, que llevaron esa búsqueda constante de experiencias a su punto más álgido. EEUU tuvo su San Francisco y España tuvo su Ibiza.

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Con los 60, el franquismo empezó a relajarse en la península e Ibiza se convirtió en un destino perfecto para los muchachos hippies que buscaban armonía, naturaleza y ese puntillo mágico que tiene la isla.

Estos nuevos ‘invasores’ melenudos, fanáticos de Pink Floyd, se asentaron por el interior de Ibiza y vivían en comunas. Montaron mercadillos, los cuales hoy woodstock-1969-flower-power-busdía siguen existiendo, que todavía conservan ese rollete místico sesentero.

La isla quiere mucho a sus hippies. Y los hippies quieren mucho a la isla. Como muestra de amor, el propietario de Pacha, Ricardo Urgell, donó a la ciudad el pasado agosto una escultura en bronce que homenajea ese movimiento tan lleno de ácido y de estampados siderales. Está claro que los hippies siguen siendo una parte muy activa de la esencia de Ibiza, de hecho se siguen celebrando fiestas como la de los tambores de Benirràs, a la orillita del mar en verano.

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